Crees que esto es una "virtud", pero te esta costando dinero y resultados.
- Proyecto amARTE
- 1 ago
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La creencia que estaba paralizando los resultados con mi negocio y con mi cuerpo probablemente sea la misma que también está paralizando los tuyos.
Contexto e historia
Soy nutrióloga y enfoqué mi vida durante muchos años al área del fitness.
Adjuntamos evidencia

Hasta que se me vino un huracán emocional paré todo, renuncié a todo y me centré en encontrarme. En el camino me di cuenta de que esto que me pasaba a mí le pasaba a muchas más personas.
Así que me obsesioné por comprenderlo de raíz y encontrar soluciones simples a problemas complejos. Tomé un sinfín de certificaciones, cursos, talleres, me devoré libros, invertí en terapeutas, coaches, RESUMEN trabajé muchísimo en mí misma y en ese proceso encontré un propósito, ese propósito le dio vida a nuestra marca: Proyecto Amarte, pero también le dio vida a una creencia bastante tramposa, la creencia del “Ya se”
Soy experta en energía femenina y gestión emocional, pero te voy a ser honesta: de diseño web, finanzas, administración y desarrollo de empresas sé muy poco, extremadamente poco. Sin embargo, algo en mí sentía que “era algo que yo debería saber”
Hoy en día siento que si levantas una piedra salen 3 expertos en marketing y 4 empresarios millonarias de 25 años... y pues qué vergüenza no saber.
Esto hizo que mis avances fueran muchísimo más lentos de lo que hoy sé que pudieron haber sido.
Hoy, más que sentir “pena” por no saber, siento pena por mi yo del pasado, que pasó tanto tiempo tratando de resolver sola algo que un experto podría resolver en minutos.
Pero para eso había un obstáculo enorme de por medio, llamado PEDIR AYUDA.
Palabras mágicas: ¿cómo le haces? O aún mejor: ¿me podrías ayudar?
Lo mismo me pasó con la corrida. Toda mi vida corriendo de manera muy puntual, y por más que me esforzaba no lograba mejorar gran cosa mi velocidad. Hasta que un buen día pronuncié las palabras mágicas: “¿me ayudas?”. El experto en cuestión observó mi manera de correr y me dijo: “acomoda tus pies de esta manera”. Lo hice, y de una carrera a otra, aumentar la velocidad dejó de ser un código indescifrable.
30 minutos contra toda una vida corriendo.
Y todo porque no había pedido ayuda, porque se supone que yo ya debería saber cómo correr, ¿no? Es lo normal, todo el mundo lo hace...
Lo mismo pasó con el negocio. Y bien dicen que cuando hacemos de todo, no hacemos nada.
Hoy te invito a usar estas historias como espejo y preguntarte: ¿dónde me estoy estancando por asumir que yo debería saber? Y después, corre a pedir ayuda HOY MISMO, por favor, que la vida premia las acciones inmediatas, así que no hay tiempo que perder.

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